De vez en cuando nos viene bien el silencio, aunque a mí me gusta escuchar el sonido interminable de las olas. El mar, en su inmensidad, es como la vida y es como la muerte, ya lo dijeron los poetas. El mar puede tener horizonte o puede perderse en la niebla. El mar puede ser azul, verde, negro, gris, transparente, rojo, multicolor..., nos podemos ver reflejados en él, o zambullirnos en sus aguas, nos puede lavar y nos puede alimentar, podemos jugar con él, nos puede llevar lejos y nos puede acercar a los otros, nos puede traer un tesoro y nos puede arrebatar lo más querido, nos puede separar, nos puede perder y nos puede sepultar...
En el mar puedes sentir la soledad más grande del mundo o puedes llegar a puerto y reencontrarte con un nuevo mundo. El mar te escucha y siempre, siempre te habla. Mirando al mar se puede soñar y también se puede olvidar. Te puedes ahogar en sus aguas pero su sal te puede cicatrizar las heridas. He ido al mar y era un mar de invierno de un día frío y lluvioso...
Me he acordado de unos versos de Octavio Paz y he escuchado, como un bálsamo, las olas... pero lo que nunca puedes esperar del mar es que calme la sed.
Altos muros del agua, torres altas, aguas de pronto negras contra nada, impenetrables, verdes, grises aguas, aguas de pronto blancas, deslumbradas. Aguas como el principio de las aguas, como el principio mismo antes del agua, las aguas inundadas por el agua, aniquilando lo que finge el agua. El resonante tigre de las aguas, las uñas resonantes de cien tigres, las cien manos del agua, los cien tigres con una sola mano contra nada. Desnudo mar, sediento mar de mares, hondo de estrellas si de espumas alto, prófugo blanco de prisión marina que en estelares límites revienta, ¿qué memorias, qué rocas, yelos, islas, informe confusión de aguas y nada, qué mares, encendidos prisioneros, dentro de ti, bajo tu pecho, cantan?¿Qué violencias recónditas, qué labios, conmueven a tu piel de verdes llamas?,¿qué desoladas aguas, costas solas, qué mares invisibles, mar, alías?, ¿dónde principias, mar, dónde te viertes?,¿dónde principias, tiempo, vida mía, ejército de humo y de mentira, adónde vas, latido, carne, sueño?¿Dónde te viertes, avidez de nada? No soy la piedra que se precipita, soy su caída, y más, soy el abismo, el círculo de sombra en que se ahonda. Tiempo que se congela, mar y témpano, vampiro de la luna? o se despeña: madre furiosa, inmensa res hendida, mar que te comes vivas las entrañas.
OCTAVIO PAZ